En un pueblo de pescadores de Munchkinland, nace la primera hija de Melena. Su marido, el párroco Frex, no puede estar con ella en tan delicado momento porque el Relojo del Dragón del Tiempo (un teatro de títeres), ha llegado al pueblo y sus espectáculos irreverentes y groseros están haciendo estragos en la parroquia. La criatura se llama Elphaba, tiene la piel verde y unos dientes de tiburón con los que arranca un dedo de un mordisco a una mujer. No es cosa fácil, ser la mala del cuento. La niñita de piel verde llamada Elphaba, crecerá para convertirse en la Bruja Mala, una persona ingeniosa, irritable y poco comprendida que pone en tela de juicio todas nuestras nociones preconcebidas sobra la naturaleza del bien y del mal.
Conocía de la existencia de “Wicked” desde hace mucho tiempo. De hecho, hace algunos años, frecuentaba el blog de un chico que estaba totalmente obsesionado con él (y con todo lo relativo al Mago de Oz). No obstante, no puedo decir que era un libro que me llamara la atención. No me he leido el “El Maravilloso Mago de Oz” de L. Frank Baum, pero he visto muchas veces la película de 1939, la de Judy Garland. Siempre me ha dado un poco de mal rollo y su recuerdo siempre ha ido ligado a una paranoia sobre ella que tuve durante muchos años y que, quizás, aún tengo.
Hace mil años, cuando internet llegaba a tu casa mediante un modem que chirriaba, no puedo precisar en que página, leí que en la película del Mago de Oz se ahorcaba un hombre. De hecho en la Wikipedia se cita este extraño mito. Cuando lo supe por primera vez fui corriendo al videoclub para conseguir la película y puedo jurar que lo ví perfectamente. Era en la escena donde Dorothy y el Espantapájaros conocen al Hombre de Hojalata. Era perfectamente apreciable, en la lejanía, en uno de los planos, la figura de un hombre subiéndose a un árbol y descolgándose. ¡Puedo jurarlo!
Muchos años después, escribiendo un artículo, volví a rescatar el dichoso vídeo (esta vez era otra copia distinta a la primera) y donde yo creí ver a un maromo colgante apareció el pico de un flamenco o de una garza… en fin un cuello largo. Desde entonces, me debato entre varías teorías conspiratorias y la probabilidad de que me esté volviendo loca. Me da mal rollo. Además está todo esto, que no es poco.
En fín, volvamos al libro. “Wicked” es un libro, ante todo, original. Toda la historia tiene como base el relato de L. Frank Baum; se desarrolla en un país lejano llamado Oz, donde existe un Camino de Baldosas Amarillas y un Maravilloso ( bueno, igual no tan maravilloso) Mago de Oz. El cuento para niños, donde muchos han querido ver algo más, no obstante, se transforma en un cuento para adultos. Los buenos no son tan buenos, los malos no son tan malos, hay malos que son buenos y buenos malísimos. Nada es lo que parece ser.
En definitiva, el libro nos situa algunos años antes y durante la estancia de Dorothy en la tierra de Oz, narrándonos la vida de Elphaba Thropp, que llegaría a ser conocida con el “título” de La Malvada Bruja del Oeste. Junto a ella, descubrimos una mirada alternativa del sueño de Oz: dictadores, terroristas, intrigas políticas, sexo y sobre todo somos partícipes de un constante debate sobre el bien y el mal. En la obra de L. Frank Baum de 1900, no hay claro oscuros. Dorothy, sus amigos, el Mago y La Bruja Buena del Norte, son buenos y siempre lo serán, en cambio, irracionalmente, la Bruja Mala del Oeste y la Bruja Mala del Este (la que muere aplastada por la casa de Dorothy, la dueña de los chapines colorados y la creadora de tendencias góticas por sus medias rayadas) son malas y siempre lo serán. El libro de Maguire nos viene a decir que tanto en Oz como en el resto de los mundos alguien es bueno o malo desde el punto de vista del que lo mire y de las circunstancias que le rodeen.
Como apreciación personal el libro me ha gustado. Podríamos decir que me ha enganchado un poco, lo suficiente para terminarlo relativamente rápido (últimamente no ha habido libro que lo hubiera conseguido). Pienso que decae un poco hacia el final. Se vuelve irracional y un poco loco y termina, demasiado, rápido y con unas cuántas lagunas. Aún así lo recomiendo.
Download: Wicked – Memorias de una bruja mala (Gregory Maguire).pdf
Un cometa del color de la sangre hiende el cielo cargado de malos augurios. Y hay razones sobradas para pensar así: los Siete Reinos se ven sacudidos por las luchas intestinas entre los nobles por la sucesión al Trono de Hierro. En la otra orilla del océano, la princesa Daenerys Targaryen conduce a su pueblo de jinetes salvajes a través del desierto. Y en los páramos helados del Norte, más allá del Muro, un ejército implacable avanza impune hacia un territorio asolado por el caos y las guerras fraticidas.
Mientras los vientos del otoño desnudan los árboles, las últimas cosechas se pudren en los pocos campos que no han sido devastados por la guerra, y por los ríos teñidos de rojo bajan cadáveres de todos los blasones y estirpes. Y aunque casi todo Poniente yace extenuado, en diversos rincones florecen nuevas e inquietantes intrigas que ansían nutrirse de los despojos de un reino moribundo.
Una vez, en algún foro de internet, en busca de nuevos libros para leer que realmente engancharan, me topé con la saga de “Canción de Hielo y Fuego”. Recuerdo, como si lo hubiera leído ayer, uno de los cientos de mensajes que allí se daban cita y que se me clavó en el cerebro: “Se aconseja no leer estos libros hasta que la saga esté completa (todavía quedan al menos tres libros para que se empiece a vislumbrar un final), porque enganchan tremendamente y la espera es muy difícil”. Como digo, el comentario me impactó… apunté el libro en mi listita y ahí se quedó, hasta que hace unos meses rescaté el primer volumen de uno de los anaqueles de la Fnac. Los libros son caros (y eso que no me he comprado la edición de lujo!) y quise sopesar el primero, para luego decidir si comprar los demás (son 4 los volúmenes publicados).
Como sabéis, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” es la segunda parte de Millenium, la trilogía (¿inconclusa?) de un señor noruego llamado Stieg Larsson que llevó, durante toda su existencia, unos hábitos de vida un tanto peculariares y nocivos. El Sr. Larsson, por si alguien no se ha leído la pequeña biografía del escritor en sus libros, murió pocos días después de haber entregado el manuscrito del tercer libro de la trilogia Milenium, “La reina en el palacio de las corrientes de aire”, todavía inédito en español. Todavía no había salido al mercado su primera novela. Trágico. Recuerda a Van Gogh.
La historia de como llegó “Shushi para principiantes” a mi mesita de noche es bastante divertida y absurda, debo admitirlo. Resulta que cierta persona muy cercana a mí ha descubierto, recientemente, que le encanta el sushi, una comida que yo todavía – y lo digo con gran pesar – no he podido asimilar. Cumplió años el noviembre pasado y, recurriendo al descubrimiento de la gastronomía japonesa, decidí comprarle un libro iniciático. No sé donde, supongo que en alguna librería o algún foro de internet, había oído hablar de “Shushi para principiantes”… un libro que yo conecté inmediantamente con una guía dummy para preparar el exótico alimento. Pues miradme a mí, en la sección gastronómica de la Fnac buscando el dichoso libro. Hay un dependiente allí, al que cada vez que voy vuelvo loco, que desde aquel día no me mira como antes. Estando en la sección de libros de cocina, como digo, le pregunté: “Perdona, “Shushi para principiantes”". “Un momento”, me dijo. Y se fue a buscarlo al ordenador. Cuando volvió noté que algo no iba bien. “¿¿Te refieres a la NOVELA (novelanovelanovela) de Marian Keyes??” “Por supuesto, en edición de bolsillo por favor”. Y me tuve que llevar el libro, porque me lo sacó del almacén y me daba cosa dejarlo por ahí.